Museo del Chocolate

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Museo del Chocolate de Astorga – Página no oficial con información sobre este y otros museos del chocolate

Museo del Chocolate Fenoglio, en Bariloche (Argentina)

San Carlos de Bariloche, comúnmente llamada Bariloche, es una de las ciudades más visitadas de Argentina. Entre sus atractivos turísticos hay que mencionar la Catedral de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, los parques nacionales “Nahuel Huapi” y “Los Arrayanes“, Cerro Catedral (la estación de esquí más importante de Argentina) y, desde 2007, el Museo del Chocolate Fenoglio.

Fenoglio fue el primer artesano dedicado a la fabricación de chocolate en Bariloche, y en la actualidad es uno de los fabricantes de chocolate más reconocidos de Argentina (ha abierto tiendas propias en Buenos Aires, en Mendoza, en Nequén, etc).

El Museo del Chocolate Fenoglio muestra el proceso de fabricación artesanal de la gama de productos de la empresa que le da nombre, así como la historia del cacao y el chocolate incluyendo su salto a Europa y su llegada a Bariloche de la mano de un matrimonio de inmigrantes italianos. El museo, que se gestiona de forma independiente, ofrece degustaciones de chocolate y cuenta con su propia tienda, además de una página web muy completa con un diseño muy cuidado.

14 años… y los que vendrán

Es complicado precisar la fecha exacta en la que abrió sus puertas al público el Museo del Chocolate de Astorga; lo que sabemos con certeza es que José Luis López, su fundador, reunió a lo largo de varios años una colección de objetos relacionados con la industria y el comercio del chocolate realmente extraordinaria.

La fama de este museo personal corrió de boca en boca, hasta que en 1994 tomó la decisión de alquilar un local y mostrar al público una pequeña parte de las más de 3.000 piezas que había reunido fruto de una pasión incansable. José Luis López, alma del Museo del Chocolate, fue durante estas semanas el guía de un puñado de visitantes que llegaban al local curiosos y salían de él incrédulos. La fama del Museo no tardó en llegar a los medios, y en diciembre de 1994 La Crónica de León publicaba un pequeño cuaderno dando a conocer la colección a los leoneses.

El Museo del Chocolate de Astorga se convertía, sin hacer demasiado ruido, en el segundo de Europa de su clase, y su importancia en la ciudad crecería progresivamente hasta convertirse en el más visitado de cuantos pueden visitarse entre sus murallas.

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